Mujeres… ¿por qué somos así?

Marzo 30, 2008 at 10:53 pm (Uncategorized)

Realmente me encantaría poder decir que siempre actuamos bajo la luz del más perfecto y racional comportamiento lógico, pero no. No siempre hacemos lo que deberíamos, o lo que, en su defecto, es lo que “debiera hacerce”. A veces, tenemos un monstruo peludo y horrible (que por supuesto es masculino) que insiste en sembrar en nuestras impecables mentes alumbradas, la insidia, duda, deseo y anhelo.

Sí… porque a veces, amigas mías, despierta en nosotros esa repentina necesidad de cambio que alimenta los más perfectos desastres. ¿Por qué? ¡Demonios, ¿por qué?!

Sí, al principio estábamos perfectas. Nuestro cabello estaba del largo que habíamos tardado un año en conseguir, o por fín el color había vuelto a ser el normal… ¿por qué demonios de los demonios le hacemos caso a ese funesto mostruo?

Y, ya que estamos en eso… ¿por qué el cabello es siempre el afectado?

Que me parta un rayo si lo puedo explicar.

Aviso que, lo que viene a continuación, será una catarsis, así que si andan sensibles, por favor, no lo lean.

Yo andaba feliz por la vida con mi cabello al aire, hermoso, perfecto y con el color de nacimiento (luego de recuperarlo despues de un año de dejarme la “cagá”). Entonces, el ya definido mostruo asqueroso de la duda, comienza a sembrar peligrosas ideas… ¿cómo me vería si…?

¡La respuesta siempre es HORRIBLE!

Pero no, yo (la idiota) va a la peluquería y paga lo indecible (idiota, pero con el orgullo suficiente como para no confesarlo) para que me hagan unas “mechitas” (entiendase algo tenue, suave, que pase casi desapercibido).

Demonios, yo y mi estupidez. 

Por supuesto, la vida no es así de sencilla, porque resulta que  llegué a este mundo con una disque “pigmentación”, entonces ESA cosa (en realidad yo dudo también de la mujer implicada y armada con químicos que asaltó mi cabeza) es la que hace que unas hebras que debían ser finas y sutiles, queden rojas, pero rojas, color sangre y algunas -Dios sepa cómo- queden rubias.

Y ahí estaba yo, en aquella silla frente a ese enorme espejo… cuando me sacaron la toalla de la cabeza, a mi ya me dolía el estómago y… -las imágenes, tendré pesadillas-, en fín, me entró un trauma que generará una úlcera en algún momento de mi vida futura. Y lo peor es que… PAGUÉ POR ESO!!

Me dieron ganas de llorar.

Al final le di tanta pena a la peluquera, que me enjuagó todo el pelo con una cosa que no sé qué era y que me dejó el cabello de un negro que brilla rojo a la luz y con las estúpidas mechas igual de claras (del color que yo jamás quise, por cierto).

Resignada y aguantando las lágrimas y pucheros, me levanté, siempre digna (aunque a veces cuesta) y fui a pagar. Sí, a pagar, mientras me prometía por millonésima vez que: NUNCA MÁS VOY A HACER (NI DEJAR QUE ME HAGAN) NADA EN MI ESTUPIDO PELO ROJIZO (que cuando está al natural lo amo, es es lo triste).

Salí caminando de allí, sintiendo todas las miradas en la espalda. Pasé cerca de cualquier lugar en que pudiera ver mi reflejo y tratar de convencerme que no era taaan terrible. Sólo lograba pensar: “Me gustaba tanto antes”.

Pero… ¿Saben qué es lo peor? Es que sé que cuando vuelva a recuperar mi pelo, volveré a estropearlo y es, ESO, es lo que no entiendo.

 ¿Por qué lo hacemos?

3 comentarios

  1. lobymayrean dijo:

    Mmm… No lo sé, la razón es tan desconocida como el ¿porqué las chicas vamos de varias al baño?… O aún mejor, ¿porqué siempre por instinto nos vamos allá cuando algo es desastrozo en una cita, o algo así?… Y te compadezco, Nae, porque pude ser yo, o cualquier otra. Y es que me acabo de pintar también. Creía que me quedaría el pelo de un color bonito y dorado, y me quedó castaño claro con reflejos pelirrojos, no liso y todo del mismo color… Que martirio, encima el horrible olor a tinte lo aguanté como una hora… En fín, lo as probable es que ahora no pare de buscar como cambiar y cambiar mi pelo, que tan fielmente me ha acompañado toda la vida… Capaz y me demanda y tengo que usar peluca… Que horror… bueno, ya no se que desvarios mas agregar, jajaja… bye!
    PD: Trata de no morir de inanición ;)
    Ciao, bella!

  2. Makilla dijo:

    jajaj te entiendo!!!… yo cada vez que estoy a punto de tener el pelo largo me viene la idiotez o la depreción o el hastío de la rutina. Entonces voy y lo dejo atacar vilmente por la espalda, le entrego su virtud a un carnicero que dice ser peluquero pero parece que maneja una podadora en vez de tijeras…

    en fin, es común nos pasa a todas y no hay forma de evitarlo.. pero has como yo: USA UN GORRO!!

    ¿Me vas a creer que cuando ando con gorro encuentran que me veo linda?… aún no se si es porque me veo mejor que con el esperpento de pelo que me quedó o porque será cierto. Pero de todos modos si lo ocultas tras un sombrero o un gorro te da algo de style jajaj (si supieran la verdad)

    Bueno un besote genorme a la distancia de chocolate y avellanas sobre el torso desnudo que tu elijas (por no decir el nombre directamente en público jijij). Te quiero un montón amiga y espero que pronto podamos coincidir para ponernos al día

    Nos estamos leyendo. Byeeeeeeeeee

  3. Luna dijo:

    Dios Nae!, que mal jajajjaa, perdón, no pude evitarlo XD… pucha, el único consuelo es que el pelo crece. No t amargues jeje

    besos. Nos vemos :)

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